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Las dificultades para encontrar trabajadores agrícolas que recojan las cosechas es sólo la punta del iceberg de un fenómeno que viene de hace tiempo y que se refiere a la imposibilidad de cubrir determinados puestos de trabajo a pesar de las tasas de paro escandalosas.

LOS PERFILES QUE NO ENCUENTRAN LAS EMPRESAS

Un 41% de los directivos españoles declara tener dificultades para encontrar el talento adecuado a sus organizaciones, según el último Estudio ManpowerGroup ‘Escasez de talento: qué quieren los profesionales’, y que revela un notable aumento desde la investigación anterior, que cifraba esta dificultad para encontrar los perfiles requeridos en un 24%. Por lo que se refiere a la situación de desajuste de talento en el mundo, el porcentaje de directivos que está experimentando dificultades para encontrarlo se sitúa en un 54%.

Entre los perfiles más demandados, tanto en España como en resto del mundo, se encuentran los oficios manuales cualificados (electricistas, carpinteros, soldadores, albañiles, yeseros, fontaneros y albañiles, entre otros); los perfiles IT (expertos en ciberseguridad, administradores de redes, asistencia técnica); técnicos (control de calidad, personal técnico), ingenieros (ingeniería química, eléctrica, civil, mecánica) y fabricación (operadores de producción y maquinaria).

A nivel global, además de los oficios manuales cualificados, los perfiles de ventas y márketing (representantes comerciales/gestores, diseñadores gráficos), técnicos (control de calidad, personal técnico), ingenieros (ingeniería química, eléctrica, civil, mecánica) y transporte y logística (camioneros, distribución, construcción, transporte público) se encuentran entre los más demandados.

La pandemia de coronavirus y la crisis que se avecina ya nos ha traído muchos cambios y amenaza con otras tantas incertidumbres. Pero también ha acelerado algunos procesos en los que estábamos inmersos. Uno de ellos es la curiosa -pero real- paradoja de que, en un escenario de altas tasas de desempleo -que crecerán aún más en los próximos meses- hay numerosos puestos de trabajo que no se cubren.

Los cambios que estamos empezando a vivir afectarán a los sectores en los que podremos encontrar trabajo -un empleo cada vez más escaso- y en los que se desarrollarán profesiones de éxito que nos resultará cada vez más difícil alcanzar.

La crisis que ahora comienza nos muestra una curiosa pujanza de actividades tradicionales y de sectores que teníamos por extinguidos, la irrelevancia de ciertas profesiones a las que hemos otorgado una importancia exagerada, la necesidad de perfiles relacionados con una habilidad tecnológica, científica, matemática y de ingeniería, y la escasez de otros que serán necesarios en el futuro y que son difíciles de predecir por las incertidumbres que se avecinan.

Hace ya un lustro, cuando ni siquiera imaginábamos lo que se nos venía encima, el informe 2015 Talent Shortage Survey de ManpowerGroup concluía que «mucho más grave que la incidencia del paro es la escasez de talento en numerosos perfiles y, por supuesto, la ausencia de capacidades y habilidades necesarias que, increíblemente, llevan a la escasez de candidatos aptos para un puesto. Esto reduce la competitividad de las organizaciones y su capacidad para servir a los clientes; implica un descenso del compromiso y reduce la innovación y la creatividad, al tiempo que exige unos costes de compensación cada vez más elevados». Entonces, el 52% de los empleadores revelaba graves dificultades para llenar ciertas posiciones por lo que denominan «escasez de talento». Un 35% de las compañías se refería asimismo a la «falta de experiencia» de los candidatos, mientras que un 25% se quejaba del conocimiento del negocio de los aspirantes y también de su cualificación formal.

También hace un lustro, el informe e-Skills de la ComisiónEuropea decía que en 2015 habría entre 864.000 y 372.000 vacantes en el mundo TIC que no se iban a cubrir en Europa. Este problema no se refería sólo a perfiles tecnológicos. En el caso de las pymes estos perfiles difíciles de cubrir estaban relacionados con la movilidad (aplicaciones móviles) y las redes sociales, mientras que para las grandes compañías era difícil encontrar profesionales dedicados al big data.

Escasez en el campo

Últimamente hemos escuchado a numerosos agricultores y empresarios del campo quejarse de la dificultad para encontrar gente dispuesta a trabajar en uno de los empleos que la pandemia del Covid-19 ha convertido en «actividad esencial». A pesar de los índices de paro crecientes, es difícil encontrar trabajadores dispuestos a dedicarse a las tareas del campo y cubrir los puestos que demanda el sector primario.

María José Martín, directora general de talent solutions de ManpowerGroup, se muestra convencida de que la crisis del Covid-19 ha acelerado todo lo que tiene que ver con la escasez de talento que sufrimos desde hace años, y también con la realidad de que existen serias dificultades para encontrar determinadas competencias que implican una adaptación y que no todos los candidatos tienen.

Parece evidente que hay determinadas posiciones que antes pasaban desapercibidas y que ahora nos hemos dado cuenta de que son difíciles de cubrir. Junto con el caso de los agricultores están los pescadores, transportistas y camioneros, los trabajadores de empresas relacionadas con la cadena de abastecimiento de bienes de primera necesidad; hostelería y restauración que presten servicios de entrega a domicilio, sector industrial manufacturero, al mantenimiento de transportes públicos y carreteras, fuerzas de seguridad del Estado, Ejército, empleadas del hogar, cuidadores… Y por supuesto, los profesionales sanitarios.

Martín observa que estos días hay un pico de necesidad de profesionales en el sector primario, y se pregunta cuántos trabajadores podrán absorber la agricultura y la ganadería cuando volvamos a una cierta normalidad, más aún cuando la realidad demuestra que no se trata sólo de perfiles «básicos» sino de profesionales cada vez más cualificados.

Silvia Leal, experta en transformación digital y presentadora de La cuarta revolución, también cree que el hecho de que haya puestos que no se cubren es un fenómeno que se agudiza. Señala además que «la vuelta a la localización de productos y actividades va a hacer que en sectores como la agricultura este problema sea cada vez mayor: habrá cada vez más dificultades para encontrar profesionales cualificados y expertos«.

Hay mucha gente preparada para un trabajo en el que hasta ahora se sentían cómodos. Cuando llegan tiempos en los que no queda más remedio que aceptar otro empleo que consideran «menor», no lo aceptan, pero tampoco están dispuestos a aceptar la exigencia de formarse, porque eso no apetece… Y se quedan estancados en un limbo profesional. Silvia Leal recuerda que «el World Economic Forum ha pronosticado que en 2022 tendremos que formarnos una media de 101 jornadas laborales. Si no estamos dispuestos a hacerlo, tendremos un problema«.

Lo cierto es que las empresas también deberían tener muy claro lo que buscan y esperan de sus empleados. Las organizaciones deben averiguar las expectativas de los candidatos y conocer qué es lo que les importa cuando se incorporan a un proyecto profesional.

Está claro que existen dificultades para encontrar determinadas competencias que implican una adaptación y que no todos los candidatos las tienen. Pero hay que tener en cuenta que muy pocas organizaciones están implantando las estrategias necesarias para solucionar los déficit en la atracción de talento, porque aún hay empresas que no están preocupadas sobre lo que se necesita realmente para el nuevo modelo económico.

María José Martín añade que «ahora mismo y en el futuro, los profesionales tienden a pensar en qué sostenibilidad tendrá la compañía en la que trabajan, qué riesgos corren y cómo les cubre su organización, o si la profesión que tienen realmente es de futuro. Hay que pensar en el impacto de la tecnología en la evolución de los sectores y las profesiones. Hostelería, fabricación, logística, agricultura… Todos estos sectores, por poner ejemplos, sufrirán transformaciones importantes, y el tipo de profesionales que se van a necesitar será muy diferente. Conviene generar un sistema de cualificación de las personas y de sus compañías, y hacer reutilizables a los profesionales en nuevas profesiones. Pero habrá perfiles de los que siempre andaremos escasos».

 

Tomado de Expansion.com