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El nuevo entorno de trabajo y escuela ya está afectando a las relaciones personales y laborales, pero además es especialmente negativo para las mujeres, y además podría alargarse. El Ivie analiza estas expectativas y propone a las empresas y administraciones que busquen soluciones.

Antes de la pandemia, la mayor parte delas actividades domésticas ya recaían sobre las mujeres, pero esa situación se ha agudizado: se trabaja más en casa, pero además gran parte de los trabajos con más posibilidades de teletrabajo están ocupados mayoritariamente por mujeres, según se refleja en el último informe del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie).

A eso se une el que los menores no están asistiendo al colegio, lo que aumenta la caga de trabajo en el hogar, para la atención y ayuda en tareas escolares a distancia.

» Si no se adoptan medidas en el ámbito privado y público para paliar las consecuencias de esa mayor presión sobre la conciliación, la situación tendrá consecuencias negativas sobre la salud de las mujeres y las relaciones familiares».

Sectores femeninos, más teletrabajo

La proporción de trabajadores que puede desempeñar su actividad desde casa varía segun el tipo de trabajo, pero también según el sector. El estudio del Ivie recoge que el 55 % de las mujeres ocupadas en España se concentran en cinco sectores (sanidad, comercio al por menor, hostelería, educación e industria manufacturera). De ellos, el sector de educación ofrece las mayores posibilidades de teletrabajo (52,04 %), mientras que en los otros cuatro sectores este es menos probable (un 30,6 % en sanidad, el 24 % en la industria manufacturera y alrededor de 7 % en el comercio al por menor y la hostelería). Ahora bien, los seis sectores que acumulan aproximadamente un 55 % de los trabajadores masculinos tienen un potencial de teletrabajo considerablemente menor.

Puesto que los sectores más «feminizados» son más proclives al teletrabajo, una de las conclusiones del Ivie es que «las trabajadoras van a verse sometidas a mayor presión por compatibilizar el teletrabajo con el cuidado de la familia y las tareas domésticas».

A ello contribuye la incertidumbre sobre el futuro escolar, ya que se espera que la actividad económica se vaya recuperando antes de que las escuelas vuelvan a tener las condiciones de asistencia y horarios anteriores ala crisis. las reducciones de grupos, actividades a distancias o turnos en las clases pueden complicar aún más la conciliación.

Hay otro aspecto en el que hace hincapié el Ivie, y es que la vuelta a la actividad económica va a distintos ritmos según los sectores, y eso afecta también a hombres y mujeres. Las mujeres están mayoritariamente en sectores que, o bien van a tardar más en volver a la actividad o, si son de los que vuelven rápido, tendrán más teletrabajo.

Así, mientras la educación, la sanidad y la administración pública van a mantener con alta probabilidad sus plantillas (en las que se concentra un alto porcentaje de mujeres), esto no está tan claro que vaya a ocurrir tan fácilmente en sectores como el comercio, la hostelería o la actividad en los hogares.

Por el contrario, los sectores con una mayor concentración masculina (industria, construcción, transporte, y en menor medida, la actividad vinculada al comercio al por mayor o la administración pública), van a recuperar un nivel de actividad más normalizado en un plazo breve, aunque con menor capacidad de realizar teletrabajo.

Esta situación va a incrementar las tensiones para la conciliación, especialmente en los 4,5 millones de hogares con menores de 14 años, porque los padres no pueden estar en el hogar, pero los hijos van a seguir estando, y de manera primordial para las mujeres.