fbpx

Un aspecto físico neutro y cuidar al máximo el entorno es clave para que el reclutador focalice su atención en el potencial del candidato a un puesto.

Ni en pijama ni con traje de gala. Vestir de manera correcta y pulcra es básico en una entrevista de trabajo, también cuando el lugar donde ser realiza es su propia casa. Una de las cosas que nos ha traído el confinamiento de los dos últimos meses es la selección en remoto. El cara a cara imprescindible para acceder a un empleo se está realizando con una pantalla de por medio. Y si en condiciones normales los nervios pueden jugarle una mala pasada, en una entrevista virtual participan otros factores que también debe gestionar.

El contexto

La conexión, la iluminación, el entorno en el que se desarrolla la conversación y su manera de comunicar son decisivos. El candidato debe vigilar cada uno de estos aspectos antes de iniciar la sesión. En sus manos está que todos estos elementos no despisten la atención del entrevistador. Tampoco debe relajar la indumentaria o su aspecto, incluso si conoce al reclutador. No baje la guardia porque en esas circunstancias abre una ventana a su intimidad -en este caso su casa- y todo se tiene en cuenta: look, ubicación de la entrevista, puntualidad, envío del ID, wifi, nivel de batería del equipo con el que se conecta… Una logística impecable es su carta de presentación. Ganará puntos si antes de cerrar la entrevista se interesa por la plataforma para conectarse o propone una diferente.

Maribel Rodríguez, socia directora de Direactivas, ha realizado varios procesos de selección en remoto y reconoce que ser objetivo es el mantra de los evaluadores pero, «en las entrevistas online concurren otros factores como la huella digital o cómo puede reaccionar el entrevistado ante imprevistos que surjan durante la conversación». Escoja un lugar adecuado y asegúrese de que no le moleste ni el gato. Su reacción ante lo inesperado cuenta, sobre todo si responde con ira o de forma inadecuada cuando su mascota o cualquier persona le interrumpe de manera involuntaria. La solvencia para gestionar cualquier incidencia inesperada dice mucho de su capacidad de adaptación, resiliencia y templanza para solucionar conflictos en el entorno laboral.

José Ignacio Jiménez, socio de Talengo, advierte de que el entorno no debe despistar: «Es muy importante que el candidato demuestre sus dotes de comunicación, que haga lo posible para que el entrevistador centre toda su atención en lo que dice y cómo el aspirante». El contenido tiene que prevalecer sobre el continente. Tampoco está de más que el candidato demuestre sus habilidades tecnológicas, «porque el mundo va en esa dirección. El ángulo de la cámara es decisivo. Si la persona se sienta de espaldas a la ventana dice muy poco de su destreza tecnológica y de su manera de comunicar», añade Jiménez. Julien Mur, senior manager de ITpara Barcelona y Madrid de Hays, también detecta una falta de preparación de los participantes en selecciones en remoto: «Es clave cuidar hasta el mínimo detalle porque no es posible hacer una valoración en persona y todo cuenta».

La nueva selección

¿Sustituirá la entrevista online a la presencial? ¿Se incorporará a los procesos de selección para valorar el potencial del candidato para trabajar en remoto? Mur cree que este momento ha servido para valorar más las habilidades tecnológicas: «Las empresas se han acostumbrado a las videoconferencias y a su uso en los procesos de evaluación. Han aprendido a poner valor detrás de una pantalla». Ademas, cree que la selección virtual reduce los prejuicios por el físico, «permite evaluar a las personas más por su capacidad que por su aspecto o presencia». Sin embargo, no prevé que sustituya al cara cara en nuestro país. Lo mismo opina Jiménez que reconoce tener varios procesos abiertos pendientes de la entrevista personal: «El puesto y la empresa determinan la necesidad de un encuentro en vivo».

Predicar con el ejemplo

No opina lo mismo Rodríguez, que cree que las entrevistas online han venido para quedarse. «Las búsquedas internacionales han convertido esta herramienta alternativa en primaria. Hay cosas que lógicamente son imposibles de medir, como la manera en que alguien te da la mano, pero el proceso virtual permite afinar la medición de otros aspectos como la mirada o si la desvía o finge un fallo de tipo técnico ante una pregunta comprometida».

En cuanto a la necesidad de un encuentro personal para cerrar el proceso cree que es una cuestión cultural: «Las empresas que venden tecnología tienen que dar ejemplo en la gestión de recursos humanos en todos las facetas. Que considere imprescindible un cara a cara depende no tanto de la posición como de la cultura de la compañía». Rodríguez afirma que ha cerrado procesos de selección y onboarding online con alguna entidad financiera.

Ver publicacion original Expansion.com