Amenaza de crisis, sectores que sufren las consecuencias, profesiones y carreras devaluadas, puestos de trabajo en entredicho… Ante este panorama, usted puede elegir entre ser el último músico del ‘Titanic’ o entrar en acción y buscar un nuevo horizonte laboral a pesar de la incertidumbre y las crecientes cifras de paro. Algunas estrategias pueden ayudarle a moverse, actuar y cambiar.

Vuelven a inquietarnos las cifras de paro, como consecuencia de la crisis del coronavirus. Quizá al terminar las vacaciones de Navidad usted ya tenía en mente un cambio profesional -buscar un empleo, cambiar de empresa o incluso de carrera-, aunque tal vez entonces la situación económica no le parecía urgente ni dramática. Y no tenía prisa.

En pocos días todo ha cambiado. El panorama laboral se ha vuelto gris y amenaza tormenta. Y tal vez todos sus proyectos de reinvención profesional y cambio chocan ahora con la duda de si es sensato ponerse a buscar empleo ante la amenaza de paro que se adivina para los próximos meses.

Podría esperar acontecimientos y ver si consigue sobreponerse a un ERTE, si se libra del despido o si, al final, su sector, su empresa o su profesión no se ven tan afectados como parece… Porque nadie tiene certezas sobre nada.

¿Tiene sentido emprender una búsqueda activa en previsión de que pueda perder su empleo? Nekane Rodríguez, managing director global afiliates en Lee Hecht Harrison, explica que lo verdaderamente sensato en estas circunstancias «es invertir en uno mismo para labrar acciones que le ayuden a tener éxito». Recomienda empezar a trabajar la empleabilidad, porque «no hay nada más crucial ahora mismo que invertir en esto. Si le despiden o piensa que le van a despedir no quiere decir que deba aceptar una oferta de trabajo, pero es necesario invertir pensando en opciones a su carrera. Debe pensar si se mantiene en el mismo sector y en el mismo puesto; si se dedica a formarse; si conviene convertirse en un nómada del conocimiento; o si debe dedicarse a una actividad diferente».

Otra de las estrategias que sugiere es «plantearse cómo poner en valor aquello que usted puede aportar. Por eso es necesario trabajar la marca personal, pero desde la perspectiva de aquello que le hace único profesionalmente. Debe trabajar su red de contactos y tener un plan financiero adecuado a las circunstancias del momento para poder valorar todas las opciones posibles.

María José Martín, directora general de talent solutions de ManpowerGroup, certifica que nos encontramos en un momento de gran incertidumbre «en el que los profesionales necesitan orientación, al tiempo que las empresas requieren también directrices sobre cómo actuar en una situación en la que lo más importante es seguir cuidando de la salud y el bienestar de sus equipos y tratan de minimizar el impacto del Covid-19 en su actividad». Coincide con Nekane Rodríguez en que «si hay algo que se va a poner de relieve con esta crisis, es la necesidad de mantener siempre nuestra empleabilidad, y eso pasa por estar en modo de aprendizaje continuo. Es el camino para ser profesionales que aporten valor independientemente del puesto que ocupen».

Martín añade que «como profesionales, debemos pensar que una empresa contrata a una persona por su aportación de valor, porque cree que le ayudará a acelerar la transformación de su propio negocio o a mejorar el vínculo con sus clientes y empleados. Esa debe ser nuestra orientación, teniendo en cuenta que la empleabilidad ya no depende tanto de lo que se sabe, sino de lo que se puede aprender, porque los ciclos de aprendizaje son cada vez más cortos. Si pensamos en cualquiera de nosotros, deberíamos pensar cómo evolucionará nuestra posición y qué se requerirá en el próximo nivel para estar preparados.

Todos debemos tener en la cabeza cómo nos actualizamos, reinventamos, a quién pedimos que nos acompañe en ese camino, qué conocimientos debemos incorporar para avanzar en nuestra carrera profesional y seguir siendo empleables».

Para Jesús Vega, experto en recursos humanos, «lo único sensato ahora es plantearse la posibilidad de cambiar o de buscar empleo. La carrera profesional de aquellos profesionales que son más cotizados y deseados laboralmente es la de los que no sólo se preocupan por su empresa sino por su carrera, lo que se conoce como el Yo S.A. Debemos actuar como si fuéramos una empresa y convertirnos en profesionales capaces de vender nuestros servicios, incluso a varias empresas. Y debemos tener (o empezar a construir) una marca personal notoria. Está usted en el mercado porque está ahí, y por eso las empresas se van a acordar de usted. Es necesario invertir en notoriedad, pero en aquello que suponga generar auctoritas. Esto vale para tiempos de economía expansiva y recesiva, pero ahora resulta imprescindible».

Para Ovidio Peñalver, socio director de Isavia, «aguantar agazapado hasta ver qué pasa con el sector, la empresa o el trabajo puede resultar peligroso: si sale mal, ya será tarde para reaccionar y moverse en un mercado en el que habrá más competidores y menos oportunidades».

Peñalver añade que no se pierde nada por anticiparse, «y eso supone renovar su misión y visión profesional, y analizar qué queremos hacer dentro de 2 ó 5 años. Y es necesario formarse. Este es un buen momento para MOOCs o cursos online, e incluso de pensar en emprender y tomar la iniciativa. Puede comenzar por algo que le lleve unas pocas horas a la semana para probar si merece la pena pasar a la acción».

Nueva empleabilidad y marcar la diferencia

Ser capaz de generar la propia empleabilidad es determinante, y mucho más ahora. Hoy no tiene nada de extraño pensar en la posibilidad de cambiar de ocupación, de sector o incluso de profesión y de carrera. A nadie le puede parecer ya insensato abandonar su puesto actual o su empresa para dedicarse a carreras o actividades que nada tienen que ver con lo que ha hecho hasta ahora, y los expertos confirman que la estabilidad en el empleo no se refiere ya a mantener el mismo trabajo en la misma empresa, sector o incluso en la misma carrera.

En estos días de malas noticias debe saber que el cambio radical es posible -y a cualquier edad-, aunque no es tarea fácil y no todo el mundo puede llevarlo a cabo.

La clave está en maximizar en otro sector, puesto o actividad lo que sabemos hacer. Y para encontrar esos caminos alternativos debemos tener unas competencias básicas para aplicarlas en otro sector.

¿Sirve el currículo? Sí, pero no cualquiera

¿Tenemos que seguir enviando currículos si buscamos trabajo? La respuesta es «sí». Pero no vale cualquier currículo. Llegar a la entrevista sigue siendo el objetivo de cualquiera que pone en circulación una vida laboral. Y este encuentro entre reclutador y candidato es un filtro determinante para comprobar que alguien miente.

Debe tener en cuenta que el currículo tiene utilidad siempre que se acompañe de estrategias que van encaminadas a diferenciarse del resto de candidatos, y a mostrar valor añadido de una forma no tradicional.

Si decide renovar su currículo para emprender una nueva búsqueda tenga en cuenta que en él se valora sobre todo la trayectoria profesional y las referencias. Un CV tradicional resulta ya muy difícil de actualizar, y no ofrece posibilidades de diferenciación. Y no dice a qué se ha enfrentado la persona y cómo es en realidad. Recuerde que en el nuevo escenario laboral priman las nuevas habilidades y capacidades, y los éxitos pasados en una compañía no aseguran éxitos futuros en otra.

Ajuste su experiencia profesional a cada entrevista que haga, en función del puesto que deba cubrir. Se trata de presentar lo que sabe y lo que ha hecho, y que quede claro cómo puede responder a los requisitos del puesto concreto.

Un currículo basado en logros proporciona descripciones de los resultados que son claras y que se pueden medir. Y su influencia real tiene que ver con demostrar resultados y no con la apariencia o la simple visibilidad. El objetivo del currículo es proporcionar al empleador una imagen clara de las habilidades y logros del candidato, y que éstos sean fáciles y rápidos de leer.

Ofertas invisibles y vida en redes

Las ofertas invisibles (las que no se publican) condicionarán cada vez más la búsqueda de empleo. Implican que sean cada vez más importantes los contactos personales y menos el currículo. Tenga muy en cuenta el valor del networking si busca un nuevo trabajo.

También debe considerar el peso creciente de su vida en las redes sociales, y cómo influye el hecho de que los reclutadores puedan acceder a ellas. Así pueden conocerle y comprobar la realidad de sus datos y sus verdaderos resultados profesionales. Saber gestionar nuestros perfiles sociales y crear una marca personal que sea real y efectiva en las redes es algo imprescindible para quienes buscan empleo, y por eso conviene que nuestra huella digital sea cada vez más profunda.

Pero no debe olvidar otras bolsas de talento ocultas fuera del alcance de los medios sociales. Se trata de corrientes subterráneas de influencia, contactos y oportunidades profesionales más allá de las redes: además de las ofertas invisibles está el recurso a las referencias, o las segundas oportunidades que se ofrecen a candidatos rechazados para un puesto que son tenidos en cuenta para fidelizar al talento futuro que puede llegar.

Conocer a quien le puede ofrecer un empleo

En el difícil trabajo de buscar empleo, una de las claves es conocer a los reclutadores -quiénes son y cómo trabajan- y adaptarse a las exigencias de quienes pueden contratarle para un nuevo empleo. Saber cómo piensan y actúan los reclutadores implica una ventaja decisiva en la carrera por un trabajo.

El poder de rechazar las ofertas

Ahora, como aspirante a un puesto, usted tiene más poder de decisión para rechazar ciertos empleos. Tenga en cuenta que las empresas saben que los candidatos ya no se quedan esperando pasivamente la respuesta del reclutador sino que muestran una actitud proactiva y filtran cada vez más las posibilidades que se les ofrecen.

Adaptarse a los nuevos modelos de trabajo

No podrá reinventarse profesionalmente ni encontrar un trabajo si no está dispuesto (y formado) para trabajar de una forma diferente, con nuevos modelos de actividad y relación laboral. Debe asumir que las fórmulas de empleo que vienen impactarán en nuestra carrera profesional, en la forma de encontrar trabajo, y en cómo nos valorarán y recompensarán las empresas.

Saber qué queremos y lo que haremos en el futuro

Aunque nos cuesta mucho imaginarnos a nosotros mismos en el futuro, resulta determinante conocerse uno mismo y poder imaginar qué haremos dentro de cinco o diez años. Conocernos implica plantearnos seriamente si estamos dispuestos a cambiar de actividad. Conviene tener muy claro qué es lo que deberíamos estar haciendo ya. Es necesario visualizar las propias capacidades y nuestra actitud, la movilidad y cuánto tiempo y dinero supone el cambio a otra actividad diferente.

La capacidad de imaginar nuestro futuro profesional es una ventaja competitiva, más aún en un mercado laboral que cambia vertiginosamente. Nos obliga a adaptarnos a las nuevas capacidades que exigen los reclutadores y a seguir el rastro de las profesiones y carreras de éxito. Hay quien piensa, sin embargo, que la mayor habilidad para predecir es aprender constantemente, ser resiliente o adaptarse a nuevas situaciones.

Y una advertencia final: tener una visión muy clara de la carrera buscada puede ser bueno, porque puede guiarnos como una brújula, pero también puede limitarnos en nuestras decisiones, nos impide ver oportunidades que quizá no son obvias en nuestra conexión con lo que deseamos. Y nuestra vocación nos puede limitar

 

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