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Hablar, escuchar y voluntad de mejora es la esencia del ‘coaching’. No se necesita la presencia física, pero existen algunos matices si el proceso es virtual.

10 PREGUNTAS Y RESPUESTAS PARA ACERTAR CON EL ‘COACHING’

Antes de embarcarse en un proceso de ‘coaching’ conviene que tenga claro qué es y para qué sirve, porque a lo mejor lo que necesita es un psicólogo, un mentor o simplemente un amigo a quien contar sus problemas. Ninguna de estas opciones tiene que ver con lo que le puede ofrecer un ‘coach’. «La gran aportación de esta metodología es que hasta el momento es la única que permite generar positividad y productividad. Además aporta largo plazo, es decir, sostenibilidad de lo conseguido». María García, socia fundadora de SmartCulture y con una trayectoria de más de 20 años como coach de directivos, asegura que esta es la gran aportación del coaching. Si quiere conocer en qué consiste, estas son las diez preguntas más comunes que se plantean los profesionales antes de iniciar un programa de ‘coaching’. Le ofrecemos las respuestas:

  1. ¿Qué es? Es una herramienta de desarrollo profesional que permite al ejecutivo -coachee- descubrir cuáles son sus carencias y cómo puede mejorar sus habilidades de liderazgo, trabajo en equipo, resiliencia, etcétera. El entrenador -coach- es el encargado de plantear las preguntas adecuadas para que el coachee averigüe, por sí mismo, cuáles son sus déficits. El coach es como un espejo que, en ocasiones, puede devolver al profesional una imagen distinta, que incluso rechaza porque le obliga a removerse por dentro. No es una sensación agradable porque enfrenta al coachee a un ‘yo’ desconocido hasta entonces.
  2. ¿Cómo identificar un buen ‘coach’? Es un profesional que plantea preguntas y escucha. La empatía es básica para que la relación entre ‘coach’ y ‘coachee’ funcione. Un ‘coach’ no da consejos -eso es un mentor, formador o consejero-, ni orienta sobre lo que debe o no debe hacer -para eso están los amigos-, ni tampoco se trata de un psicólogo -analiza la conducta y procesos mentales-. Es un orientador profesional que sabe hacer las preguntas adecuadas para que usted conozca todo su potencial como trabajador.
  3. ¿Cómo detectar a los intrusos? Suelen dar consejos, interrumpen a cada momento en la conversación y les gusta más oírse a sí mismo que a su cliente. Para acertar pida referencias. También puede solicitar el título que le acredita como ‘coach’, aunque muchos de estos profesionales tienen una dilatada experiencia profesional y unas referencias que avalan su prestigio y no tienen certificación.
  4. ¿Sirve para ser mejor profesional o conseguir un aumento de sueldo? Tras un programa de ‘coaching’ el profesional sale reforzado. Se conoce mejor a sí mismo, sus limitaciones y el potencial. No garantiza un ascenso ni un aumento de sueldo -una cosa no siempre lleva a la otra-, pero la mayoría de las empresas ofrecen este refuerzo a sus ejecutivos de alto potencial porque tienen posibilidades de optar a una promoción.
  5. ¿Cuánto dura el programa? El proceso no suele durar más de diez sesiones -de una hora y media cada una, y una vez por semana-. Es importante que no se prolongue más. Uno de los peligros de este proceso es la dependencia que puede generar en el ‘coachee’. Los buenos ‘coach’ establecen un principio y un final de programa, incluso si detectan que hay cambios antes pueden reducir el número de sesiones acordadas.
  6. ¿Quiénes participan en el proceso? El ‘coach’ -entrenador- y el ‘coachee’ -ejecutivo- son los únicos participantes.
  7. ¿Cuánto cuesta? No existen unas tarifas oficiales, el precio de cada sesión se establece en función de: el ‘coach’, el ‘coachee’ -mando intermedio, presidente, Ceo…-, el tipo de proceso y la empresa en la que trabaja. Las tarifas suelen variar entre los 400 o 600 euros por sesión. El coste de un programa completo está entre los 4.000 euros para un mando y los 12.000 euros para un alto ejecutivo.
  8. ¿Qué puedo mejorar? Liderazgo, habilidades para gestionar equipos, empatía, trabajo en equipo, capacidad de escucha, dialéctica, entre otras. Son las habilidades blandas –soft skills– las que salen fortalecidas en estos procesos.
  9. ¿Qué déficits observan los ‘coach’ en los ‘coachees’? Entre las carencias más habituales María García destaca: gestión productiva de las emociones, autoconocimiento, autocontrol, empatía, capacidad de relación con los demás o inmunidad antes el cambio «que les impide cambiar». Javier Martín de la Fuente, Ceo de Grupo Persona y coach, menciona la capacidad de escucha y gestión de las emociones, «las suyas y las de su entorno». En el ámbito profesional asegura que uno de los grandes déficits es «la tendencia a confundir el rol con la persona hace que muchos managers y directivos tengan verdaderos conflictos para gestionar los equipos».
  10. ¿Cuándo veré los resultados? Los cambios se suelen notar de manera inmediata. Si no aprecia ningún cambio tras varias sesiones lo mejor es que cambie de ‘coach’ o se decante por un programa de desarrollo distinto.

Si cree que las herramientas tecnológicas son un inconveniente para generar el clima de confianza que requiere un programa de coaching, está equivocado. En estos programas la presencia física es menos necesaria que en cualquier otro proceso formativo. En el coaching la escucha es protagonista y para ello la presencia física no es imprescindible. Sin embargo, si está pensando en un coach virtual que le entrene en estos momentos deberá tener en cuenta varios factores.

La identificación

Recuerde que un coach es el encargado de sacar lo mejor de su coachee -persona que entrena- a través de preguntas. Sólo si cuenta con un recorrido profesional amplio podrá plantear las cuestiones adecuadas para que usted mismo descubra de qué puede ser capaz. Un coach no es un consejero, jamás le dirá lo que tiene o no tiene que hacer. Es más, si detecta que lo intenta puede que le ayude, pero eso no es coaching. El objetivo de este proceso es el autoconocimiento a través del entrenamiento. Por eso, es esencial que antes de nada solicite información y referencias de quien quiere que le entrene.

La pantalla

En el coaching virtual no hay un punto de encuentro neutral: su casa y la de su coach dibujan el escenario, el telón de fondo de lo que ambos ven a través de una pantalla. Deje a un lado los prejuicios de si es o no un lugar adecuado, basta con que sea un espacio libre de interrupciones. «El primer encuentro es clave para detectar si la relación funciona», asegura Alicia Kaufmann, analytic network coach. Esta experta lleva años haciendo coaching en remoto y asegura que si el coachee pone reparos para participar en un proceso porque es virtual, sólo es una defensa: «Quiero un coach pero no deseo que entre en mi casa y se meta en mis asuntos. El proceso es difícil, pero lo demás es poner barreras para que no suceda».

Como explica María García, socia directora de SmartCulture, «el reto para que funcione es la conexión, ya sea una sesión presencial o virtual. La conexión genera vínculo y relación de confianza entre ambas partes». Javier Martín de la Fuente, Ceo de Grupo Persona, insiste en que «la empatía y el entorno de confianza y transparencia deben ser idénticas. El coach tiene que trabajar con más esfuerzo en generar un clima para que el coachee se sienta cómodo; y para ello tiene que reforzar su capacidad de escucha». García aclara las tres las dimensiones que hay que trabajar: «Lenguaje, emociones y cuerpo».

La superación

Para superar el escepticismo inicial del cliente ante el coaching virtual, estos tres coaches coinciden en que, al igual que en el caso presencial, tiene que existir una conversación previa, «para conocernos, explicar en qué consiste esta metodología y para qué sirve», señala García, porque cree que «sigue habiendo confusión y malas experiencias provocadas por coaches no capacitados».

Martín de la Fuente cree que es importante establecer unas reglas claras de relación, «respecto a las no interrupciones y estar en permanente contacto visual». También destaca el Ceo de Grupo Persona «la libertad del coachee para dar feedback al coach sobre lo que está reflexionando o pensando acerca de la sesión».

Los intrusos

Identificar a un falso coach es relativamente sencillo. Martín de la Fuente dice que una buena manera de combatir a los intrusos es asegurarse de que tienen la certificación. International Coach Federation (ICF) o la Asociación Europea de Coaching (Aecop) son algunas de las organizaciones que acreditan los programas de formación en coaching que imparten centros o instituciones privadas, aunque algunos de estas escuelas y universidades de prestigio -por ejemplo la de Oxford- certifican los suyos. No obstante, la experiencia y la seniority del coach puede ser lo más relevante: algunos de los más reconocidos en el mercado no disponen de certificación, pero su carrera profesional les avala.

Las tarifas

No existen unas tarifas oficiales, el coach es el que establece el coste de cada sesión que, en principio, no varía si es virtual. El precio de cada sesión de hora y media varía entre los 400 y los 600 euros, en función del coachcoachee y tipo de proceso. No es lo mismo un coaching para mejorar ciertas habilidades que uno que requiere una transformación completa del coachee. Y, por supuesto, también depende de si el proceso es para un mando intermedio o para un presidente de una gran compañía.

 

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